Sentirse “norteado”

Sentirse “noretado” es una expresión muy mexicana que traduce el estar desubicado. Lo más común es pensar que esta conlleva una connotación únicamente geográfica. Ante mis ojos, me parece que es más bien un estado mental. Ese sentimiento de incertidumbre al momento que nos cuentan una cosa de la que no estábamos enterados y por alguna razón nuestra realidad se alterna aunque sea un mínimo y nos hace sentir ignorantes. Que curioso ¿no?, pensar qué hay situaciones donde adquirimos conocimientos y eso nos hace sentirnos más ignorantes. No me parece algo malo, si no una imagen más cercana a la realidad de la sabiduría humana. Queremos pensar que sabemos todo, cuando en realidad por cada respuesta que conseguimos, surgen un montón de preguntas más.
Para mí , el estar “norteado” es vivir en la duda. Tanto de sí mismo como de los demás. Para empezar, uno no se conoce por arte de magia. Es todo un proceso que empieza por buscarse. Es muy fácil describir a alguien cercano basado en nuestras observaciones sobre esa persona ya sea de su personalidad, de su carácter, de sus hábitos y hasta de su físico, pero al momento que alguien nos pide dar una descripción de nosotros mismos, es muy fácil dudar. Es curioso ya que la persona con la que más convivimos en nuestras vidas somos nosotros mismos. Sólo uno mismo sabe en todo momento qué es lo que está pensando y lo que está sintiendo. Por lo tanto, uno suele tener el presentimiento de no conocerse o de no distinguir sus diferentes características, y es por eso que no es fácil describirse. El hecho de tener esas dudas sobre sí mismo mismo, es parte de estar constantemente “norteado”.

Lo bueno de sentirse desubicado es que nace el sentimiento de curiosidad. Empezamos a preguntarnos todo lo que tenga que ver con aquel tema que desde un inicio nos desubicó, y nos dan ganas de averiguar al respecto. Hace no mucho me pasó en una clase de física. Mi profesor me explicó que gracias a la velocidad de la Luz, en realidad nosotros no vemos las estrellas en lo que consideramos ser nuestro presente. Más bien, dependiendo de su posición en el espacio, las vemos en su estado hace años. Por alguna razón eso me hizo sentir increíblemente ignorante. ¿Cómo después de tantos años de tener las estrellas encima mío, no sabía que en realidad no las vemos por lo que son, si no por lo que fueron? Pues eso provocó una curiosidad flamante dentro de mi, y me dieron ganas de averiguar más al respecto. A lo mejor para alguna gente esta sea una cuestión que no les parezca interesante ya que puede ser un conocimiento que ya poseían, pero nadie me puede negar que cuando descubrimos algo desde cero, por más pequeño e insignificante que parezca, nos produce intriga. De ahí, las ganas de buscar.