« The feedback loop from hell » – Mark Manson

El concepto de « the feedback loop from hell » de Mark Manson en su libro « The Subtle Art of Not Giving a Fuck », me ayudó a salir de un espiral interminable de malos pensamientos. Fue en un momento de mi vida donde todo sobre mi me parecía malo. Desde mi físico hasta mis habilidades sociales e intelectuales. Empezó cuando después de un año de no tener acné, volví a tener algunos brotes que llevaron mi autoestima al suelo. De ahí, la confianza en mi misma disminuyó y eso afectó mis ganas de socializar, y me quitó la confianza en mi misma en la escuela, lo que afectó mis calificaciones y mi habilidad de concentrarme. Llegó hasta el punto de darme ataques de ansiedad cuando escribía en mi diario las cosas que pasaban por mi cabeza, cosa que nunca había experimentado antes.

Cuando empecé a escuchar el libro de Mark Manson en versión audiolibro, estaba de viaje con mis papás, teniendo un fin de semana tranquilo y familiar. Uno de los primeros conceptos que explicó, fue efectivamente « the feedback loop from hell ». Este explica cómo nos fijamos en cosas irrelevantes que nos producen sentimientos de ansia, estrés, enojo, tristeza, y que esos mismos sentimientos se intensifican cuando los notamos. Es decir, como el ejemplo dado por el autor, cuando un individuo se ve al espejo y nota algo que no es de su agrado sobre sí mismo, le produce ansiedad. Esa ansiedad crece porque esta persona sabe que está ansiosa y eso le produce más ansiedad. Es un ciclo interminable de sentimientos repetitivos e innecesarios.

Es evidente que a veces son sentimientos incontrolables. Pero voy ejemplificar la utilidad de modificar tus pensamientos con mi propia experiencia. Esta era la situación: me veía al espejo, y muchas veces me producía ansiedad el ver nuevos brotes de acné. Tanto que muchas veces hasta llegaba a llorar. Después de entender e interiorizar este concepto me puse a pensar. Lo que me está preocupando tanto es algo que yo no puedo controlar ni cambiar inmediatamente. No es algo que esté en mis manos. Entonces me imaginé un microscopio como los que usaba clase de biología. Me lo imagine en un lente, que enfocaba una cierta cosa. Ahí fue cuando me dije a mi misma: « Simplemente es cuestión de cambiar el lente y enfocarme en algo diferente. En algo que sea demi agrado ». Entonces, en vez de ver mi acné cada vez que me veía al espejo, me aseguraba de fijarme en mi sonrisa. Por más pretensioso que esto pueda llegar a sonar, produjo el efecto contrario del lente anterior, y mi autoestima hasta aumentó. De ahí me empecé a volver a animar a hacer cosas por mi misma, y a volver a una rutina saludable.