Las relaciones intrafamiliares tienen tanta importancia como complejidad. Aquella perspectiva que solíamos tener sobre nuestros padres cuando éramos pequeños, que ellos lo sabían todo, que eran unos heroes incomparables y seres humanos perfectos, se desvanece según vamos lentamente nuestra realidad pone progresivamente los pies en la tierra. En este proceso hay diferentes etapas que varían según cada situación e individuo pero estas pueden ser algunas: inconscientemente nos podemos sentir decepcionados ante este descubrimiento y de ahí surge un rencor cuyo origen nos parece inexplicable. También está la indiferencia que es esta etapa en la que al darnos cuenta que nuestros padres no saben todo, en realidad no saben nada y por ende sabemos mas que ellos. Por último una etapa común puede ser la negligencia, la cual conlleva a ignorar los hechos y querer seguir pensando que todas nuestras respuestas están en nuestros padres y que son ellos los que forman nuestro camino a seguir.
Estas etapas son algunas de las negativas, pero también surgen eventos como el darnos cuenta que nuestros padres son realmente seres humanos como nosotros y que también tienen sentimientos, días malos, estrés, y de cierta manera eso nos abre una puerta a ser mas conscientes sobre nuestro comportamiento y nuestra dinámica familiar. Nos damos cuenta que no solo nosotros aprendemos de ellos, sino también viceversa. Las relaciones entre padres e hijos pueden ser muy complicadas y a veces no hay entendimiento mutuo lo cual causa conflictos.
A pesar de la complejidad de estos conflictos, la familia nos hace sentir seguros en nuestros peores momentos y aunque nos cueste admitirlo, aprendemos de ellos en todo momento (tanto en los buenos como en los malos). El invertir en mantener una relación familiar amena no es con el simple fin de complacer a los miembros de esta sino también mantener el lazo natural que puede resultar en un sentimiento de acompañamiento y un alejamiento mas concreto de la soledad y sus repercusiones. Saber estar ahí para los demás suele resultar en tener gente en la cual contar, y la familia son una gran oportunidad para empezar a saber formar relaciones sanas y duraderas además de un amor incondicional.