El arte de agradecer

Gracias. Dos sílabas que lo cambian todo. Por lo general es una palabra que aprendemos cuando nos enseñan modales. Decirle gracias a la gente cuando la situación lo indica y responder con expresiones simples y concisas como “de nada” o “cuando quieras”. Estas palabras y expresiones salen automáticamente ante cualquier situación que lo requiere.

Para mí, agradecer es en realidad mucho más que dos sílabas que repetimos por educación. Comprender cual es el fin de agradecer, puede cambiar la perspectiva de nuestros alrededores de una manera fascinante. Una persona no lleva a cabo un día laboral pesado e irritante de la misma manera si por la mañana al momento de levantarse, respira profundo y se dice a sí mismo: “Agradezco haber podido descansar y agradezco tener un trabajo por el cual levantarme todos los días”. Saber apreciar los diferentes aspectos de nuestros días hace que tengamos una razón, un motivo y una motivación por los cuales hacemos lo que hacemos y estamos donde estamos con quien estamos. Apreciar sentimientos, personas, a nosotros mismos y todo lo que nos rodea puede parecer una tarea simple. Pero de lo que me he dado cuenta, es que la mayoría del tiempo damos por hecho los eventos de nuestras vidas al igual que nuestros alrededores y no sabemos apreciar. Se nos olvida lo afortunados que podemos llegar a ser y por ende buscamos más en vez de disfrutar lo que ya tenemos.

Darle unos momentos al día a agradecer, sea lo que sea que creamos relevante, verdaderamente puede cambiar la forma en la que vemos las cosas.

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